La reacción en los mercados ante la tendencia alcista en las tasas de interés de referencia para la política monetaria en Estados Unidos (junto con el gradual desmantelamiento de la expansión monetaria efectuada a comienzos de esta década) no sólo se tradujo en un fortalecimiento del dólar frente a las principales monedas, sino que también tuvo víctimas colaterales en los mercados emergentes. Como suele ocurrir en estos casos, la intensidad de las reacciones fue variada. Entre los países que más sufrieron se destacan aquellos con déficits elevados de cuenta corriente (Turquía, India, Argentina), donde la reacción es esperable dada su dependencia del financiamiento externo, pero también los hay donde aún con una cuenta corriente equilibrada o superavitaria, distintos factores políticos han jugado de forma adversa (Rusia, Brasil).